La ambición lleva a menudo a los hombres a desempeñar los oficios más bajos; así, se trepa en la misma postura en que se repta.
La ambición lleva a menudo a los hombres a desempeñar los oficios más bajos; así, se trepa en la misma postura en que se repta.
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Nunca me asombra ver a los hombres malvados, pero a menudo me asombra verlos sin vergüenza.