Los viejos gustan de dar buenos consejos para consolarse de no estar ya en condiciones de dar malos ejemplos.
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Todos tenemos fuerza suficiente para soportar los males ajenos.
Desearíamos pocas cosas con ardor si conociéramos perfectamente lo que deseamos.
La pasión hace a menudo un loco del hombre más hábil, y vuelve a menudo hábiles a los más necios.