Nunca somos tan felices ni tan desdichados como imaginamos.
Nunca somos tan felices ni tan desdichados como imaginamos.
Del mismo autor y sobre temas afines.
Desearíamos pocas cosas con ardor si conociéramos perfectamente lo que deseamos.
La pasión hace a menudo un loco del hombre más hábil, y vuelve a menudo hábiles a los más necios.
El amor propio es más hábil que el hombre más hábil del mundo.