Todos los problemas de la humanidad provienen de la incapacidad del hombre para quedarse quieto y a solas en una habitación.
Todos los problemas de la humanidad provienen de la incapacidad del hombre para quedarse quieto y a solas en una habitación.
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He hecho esta carta más larga de lo habitual porque no he tenido tiempo de hacerla más corta.
Desearíamos pocas cosas con ardor si conociéramos perfectamente lo que deseamos.