De mi padre recibí la vida, y de mi maestro aprendí a vivir bien.
De mi padre recibí la vida, y de mi maestro aprendí a vivir bien.
Del mismo autor y sobre temas afines.
Vive con los hombres como si Dios te viera; habla con Dios como si los hombres te oyeran.
Cuanto más tiempo conozco las alegrías de este mundo, menos las aprecio.
Hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio.