Dichoso aquel que vive eternamente: tuvo por qué nacer.
Dichoso aquel que vive eternamente: tuvo por qué nacer.
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¡Este mundo es un tirano incluso para el tirano, cuanto más para un alma noble!
Todos nacemos para morir una sola vez; ¡el honor y la vergüenza viven para siempre!
Nadie ha bebido aún una copa de miel sin que una copa de hiel la volviera amarga.