El Cielo quiere que los hombres se amen y se beneficien unos a otros, y no quiere que se odien y se dañen.
El Cielo quiere que los hombres se amen y se beneficien unos a otros, y no quiere que se odien y se dañen.
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El buen nombre no surge de la nada, ni el elogio crece por sí solo.
Quien no quiere compartir sus bienes con los demás no merece tu amistad.
Aquel cuya palabra no es fiable no verá dar fruto a sus actos.
Gasta en lo que beneficia al pueblo y evita todo gasto que no le aporte ningún bien.