El hombre se enamora mirando a la mujer, y la mujer, la mayoría de las veces, se enamora escuchando al hombre.
El hombre se enamora mirando a la mujer, y la mujer, la mayoría de las veces, se enamora escuchando al hombre.
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Qué poco hace falta para ser feliz, y cien veces menos para sufrir eternamente.
El amor hace más desdichados que dichosos, y más miseria que alegría.
Los celos no son, pues, más que un miedo, y el hombre celoso es un cobarde.