El mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres, meros actores.
El mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres, meros actores.
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Vive con los hombres como si Dios te viera; habla con Dios como si los hombres te oyeran.
Cuanto más tiempo conozco las alegrías de este mundo, menos las aprecio.