¡Hasta la victoria siempre!
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Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor.
Cada generación, sin duda, se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no lo rehará.
¿Qué hazaña grande o gloriosa habríamos podido realizar si nos hubiéramos quedado tranquilos en Macedonia?
Pero ante el héroe de Topola, Karađorđe el inmortal, se alzaban todos los obstáculos, y aun así alcanzó la gran meta: levantó al pueblo, bautizó la tierra y rompió las cadenas bárbaras, llamó a los serbios de entre los muertos e infundió vida al alma serbia.
El heroísmo es el emperador de todos los males, y la bebida más dulce del alma, con la que se embriagan generaciones enteras.
¡Escuchadme, jefes míos! Estoy cansado; mi corazón está enfermo y triste. Desde donde ahora está el sol, no lucharé nunca más.
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