La verdad puede esperar, porque tiene una larga vida por delante.
La verdad puede esperar, porque tiene una larga vida por delante.
Del mismo autor y sobre temas afines.
La vida es breve, y la verdad obra lejos y vive mucho: digamos la verdad.
Para juzgar cuán feliz es un hombre, no hay que preguntar qué lo alegra, sino qué lo aflige.
Los malos libros son veneno intelectual: destruyen la mente.
La manera más segura de no ser muy desdichado es no esperar ser muy feliz.