La vida de cada individuo, si la contemplamos en su conjunto y destacamos solo sus rasgos más significativos, es en realidad siempre una tragedia; pero recorrida en detalle, tiene el carácter de una comedia.
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Para juzgar cuán feliz es un hombre, no hay que preguntar qué lo alegra, sino qué lo aflige.
Los dos enemigos de la felicidad humana son el dolor y el aburrimiento.
La manera más segura de no ser muy desdichado es no esperar ser muy feliz.