Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco.
Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco.
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No es tanto la ayuda de nuestros amigos lo que nos ayuda, como la confianza en su ayuda.
Vive con los hombres como si Dios te viera; habla con Dios como si los hombres te oyeran.
Cuanto más tiempo conozco las alegrías de este mundo, menos las aprecio.
Hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio.