El talento acierta en un blanco que nadie más puede alcanzar; el genio acierta en un blanco que nadie más puede ver.
El talento acierta en un blanco que nadie más puede alcanzar; el genio acierta en un blanco que nadie más puede ver.
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Cada uno toma los límites de su propio campo visual por los límites del mundo.
Para juzgar cuán feliz es un hombre, no hay que preguntar qué lo alegra, sino qué lo aflige.
Los malos libros son veneno intelectual: destruyen la mente.
La manera más segura de no ser muy desdichado es no esperar ser muy feliz.