La regla de oro es que no hay reglas de oro.
La regla de oro es que no hay reglas de oro.
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Nunca resistas la tentación: examínalo todo, quédate con lo bueno.
No hagas a los demás lo que querrías que te hicieran a ti. Puede que sus gustos no sean los mismos.
La burocracia se compone de funcionarios; la aristocracia, de ídolos; la democracia, de idólatras.