De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Del mismo autor y sobre temas afines.
Soldados, desde lo alto de estas pirámides, cuarenta siglos os contemplan.
Todo el país estaba repleto de lecciones de moral, y moral no había ninguna.
De las fieras, la peor mordedura es la del calumniador; de los animales domésticos, la del adulador.