Los canallas son siempre sociables, ¡por desgracia!
Los canallas son siempre sociables, ¡por desgracia!
Del mismo autor y sobre temas afines.
Para juzgar cuán feliz es un hombre, no hay que preguntar qué lo alegra, sino qué lo aflige.
Los malos libros son veneno intelectual: destruyen la mente.
La manera más segura de no ser muy desdichado es no esperar ser muy feliz.