La lectura de todos los buenos libros es como una conversación con los hombres más ilustres de los siglos pasados.
La lectura de todos los buenos libros es como una conversación con los hombres más ilustres de los siglos pasados.
Del mismo autor y sobre temas afines.
Vive con los hombres como si Dios te viera; habla con Dios como si los hombres te oyeran.
Cuanto más tiempo conozco las alegrías de este mundo, menos las aprecio.
Hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio.