Nací en la pradera, donde el viento soplaba libre y nada interrumpía la luz del sol.
Nací en la pradera, donde el viento soplaba libre y nada interrumpía la luz del sol.
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Vive con los hombres como si Dios te viera; habla con Dios como si los hombres te oyeran.
Cuanto más tiempo conozco las alegrías de este mundo, menos las aprecio.
Hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio.