Nunca en el campo de los conflictos humanos tantos debieron tanto a tan pocos.
Nunca en el campo de los conflictos humanos tantos debieron tanto a tan pocos.
Del mismo autor y sobre temas afines.
Esto no es el final. Ni siquiera es el principio del final. Pero es, quizá, el final del principio.
No tengo nada que ofrecer salvo sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor.