Primero te atormentas a ti mismo hasta escribirlo, luego atormentas al redactor para que lo publique… después al fiscal para que te acuse y, por último, al juez para que te condene.
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Si el pasado de un escritor es feo, su biógrafo inventará mil anécdotas para taparlo.
De la escuela al ejército, del ejército a la cárcel y de la cárcel al matrimonio.