Toda filosofía es triste. Quien habla mucho rato de la felicidad acaba sintiéndose un poco infeliz.
Toda filosofía es triste. Quien habla mucho rato de la felicidad acaba sintiéndose un poco infeliz.
Del mismo autor y sobre temas afines.
Cuanto más se piensa en la vida, más se abren sus emboscadas y más asoman sus descaminos.
Qué poco hace falta para ser feliz, y cien veces menos para sufrir eternamente.