Todas las familias felices se parecen; cada familia infeliz lo es a su manera.
Todas las familias felices se parecen; cada familia infeliz lo es a su manera.
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Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.
Qué poco hace falta para ser feliz, y cien veces menos para sufrir eternamente.
La suprema felicidad de la vida es la convicción de que somos amados.
Vive con los hombres como si Dios te viera; habla con Dios como si los hombres te oyeran.