Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.
Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.
Del mismo autor y sobre temas afines.
Todas las familias felices se parecen; cada familia infeliz lo es a su manera.
Vive con los hombres como si Dios te viera; habla con Dios como si los hombres te oyeran.
Cuanto más tiempo conozco las alegrías de este mundo, menos las aprecio.
Hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio.