La esperanza es un buen desayuno, pero una mala cena.
La esperanza es un buen desayuno, pero una mala cena.
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Amor propio: la segura sensación de que nadie, todavía, sospecha nada.
Es pecado pensar mal de los demás, pero rara vez es un error.
Conciencia: la voz interior que nos advierte de que alguien puede estar mirando.