Es propio del hombre sin instrucción culpar a los demás de su mala situación; del que empieza a instruirse, culparse a sí mismo; y del que está ya instruido, no culpar ni a otro ni a sí mismo.
Es propio del hombre sin instrucción culpar a los demás de su mala situación; del que empieza a instruirse, culparse a sí mismo; y del que está ya instruido, no culpar ni a otro ni a sí mismo.
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No son las cosas las que nos perturban, sino nuestras opiniones sobre las cosas.
No dediques demasiado tiempo al cuerpo; que tu principal cuidado sea la mente.
Cuida lo que se te ha dado como algo que se te ha confiado, no como algo que es tuyo para siempre.
No te llames filósofo; muestra tus principios con tus actos.