¿No te avergüenzas de poner tu mente en manos del primero que llega, de modo que, si te injuria, ella se turba y se trastorna?
¿No te avergüenzas de poner tu mente en manos del primero que llega, de modo que, si te injuria, ella se turba y se trastorna?
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No dediques demasiado tiempo al cuerpo; que tu principal cuidado sea la mente.
Cuida lo que se te ha dado como algo que se te ha confiado, no como algo que es tuyo para siempre.
Si quieres progresar, confórmate con que los demás te tengan por necio.
No te enorgullezcas de ninguna excelencia que pertenezca a otro.
Lo que una vez ha rebasado la justa medida ya no tiene límite.