¡No te enorgullezcas! ¡Tus pensamientos no son solo tuyos! Viven en otros.
¡No te enorgullezcas! ¡Tus pensamientos no son solo tuyos! Viven en otros.
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Pero en la soledad su cabeza está erguida y pura sobre la turba oscura.
Vive con los hombres como si Dios te viera; habla con Dios como si los hombres te oyeran.
Cuanto más tiempo conozco las alegrías de este mundo, menos las aprecio.
Hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio.