Considerad vuestro origen: no fuisteis hechos para vivir como brutos, sino para seguir la virtud y el conocimiento.
Considerad vuestro origen: no fuisteis hechos para vivir como brutos, sino para seguir la virtud y el conocimiento.
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Los peligros imaginarios son los más hondos, y los enemigos imaginarios son los más sanguinarios.
Si tu mente se detiene en la espada del adversario, pierdes tu libertad de acción.