Cuando los males se prevén, pueden remediarse pronto; pero cuando, por no haberlos previsto, se los deja crecer hasta que todos los ven, ya no hay remedio.
Cuando los males se prevén, pueden remediarse pronto; pero cuando, por no haberlos previsto, se los deja crecer hasta que todos los ven, ya no hay remedio.
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Quien es causa de que otro se vuelva poderoso labra su propia ruina.
Es mucho más seguro ser temido que amado, cuando hay que prescindir de una de las dos cosas.