Los hombres son tan simples y tan sujetos a las necesidades del momento, que quien quiera engañar encontrará siempre a alguien que se deje engañar.
Los hombres son tan simples y tan sujetos a las necesidades del momento, que quien quiera engañar encontrará siempre a alguien que se deje engañar.
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Quien es causa de que otro se vuelva poderoso labra su propia ruina.
Es mucho más seguro ser temido que amado, cuando hay que prescindir de una de las dos cosas.