La primera opinión que uno se forma de un príncipe, y de su inteligencia, nace de observar a los hombres de que se rodea.
La primera opinión que uno se forma de un príncipe, y de su inteligencia, nace de observar a los hombres de que se rodea.
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Quien es causa de que otro se vuelva poderoso labra su propia ruina.
Es mucho más seguro ser temido que amado, cuando hay que prescindir de una de las dos cosas.