No hay otro modo de protegerse de los aduladores que hacer entender a los hombres que no te ofende que te digan la verdad.
No hay otro modo de protegerse de los aduladores que hacer entender a los hombres que no te ofende que te digan la verdad.
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Quien es causa de que otro se vuelva poderoso labra su propia ruina.
Es mucho más seguro ser temido que amado, cuando hay que prescindir de una de las dos cosas.